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Fecha: 19/06/2017
Idioma: Castellano
Autor: Carlos José Vives Nebot
Procedencia: AFEI Sistemas y Automatización


Las alarmas que se producen en el interior de un quirófano o en otras áreas críticas como en las UCI, primero deben ser valoradas por el personal médico para la toma de decisiones sobre el procedimiento médico, además de ser comunicadas lo antes posible a los servicios de mantenimiento.

Sin embargo, la realidad, es que en muchas ocasiones el personal médico no sabe cómo actuar frente a estas alarmas y/o no conoce las posibles consecuencias de la situación de riesgo que se está produciendo, especialmente en las alarmas relativas a la seguridad eléctrica.

Pero las soluciones tecnológicas actuales, facilitan la gestión de estas alarmas por parte del personal médico y permiten a los servicios de mantenimiento recibirlas automáticamente, así como acceder a la información del estado de la instalación, en cualquier momento y lugar.

Y además en el continuo proceso de mantenimiento y actualización de las normativas de producto e instalaciones, se van abordando y aportando soluciones a esta problemática.

Un claro ejemplo de esta problemática son las alarmas de fuga de aislamiento en las instalaciones con esquema IT mediante un transformador de aislamiento para locales de usos médicos.

Cuando se produce un primer fallo de aislamiento, realmente no circula corriente por el paciente, por lo que eléctricamente es una situación segura. Pero si se produce un segundo fallo de aislamiento, si puede circular corriente por el paciente y además se puede producir el disparo de las protecciones contra sobre intensidades, quedando sin alimentación parte de la instalación o la totalidad.


Por este motivo en el interior del quirófano o en la sala de enfermeras, se activa una alarma para avisar al personal médico de que hay una situación de riesgo y que debe actuar en consecuencia en función del estado en que se encuentra el procedimiento médico y el paciente.

Pero la realidad es que el personal médico en muchas ocasiones considera esta alarma no puede tener ninguna consecuencia en el procedimiento médico que se está realizando, siendo un problema que mantenimiento debe solucionar posteriormente. Este ejemplo pone en evidencia la realidad de la gestión de las alarmas técnicas en las áreas críticas y que se debe avanzar en la gestión de estas alarmas; para ello creemos que hay que tener como objetivo una mayor implicación del personal médico y una mejor gestión de la información por los servicios de mantenimiento.

Las nuevas prestaciones de los sistemas de detección de alarmas, la utilización de soluciones TIC y el desarrollo de las redes de comunicaciones internas, pueden ser nuestros aliados para conseguir estos objetivos. Sin olvidar el factor humano fundamental en este proceso, por lo que el primer paso debe ser el formar al personal médico que va a utilizar estas instalaciones, de cómo debe actuar en caso de que se active una alarma y que consecuencias se podrían producir. No es necesaria una formación técnica en profundidad, sino crear unos protocolos de actuación, explicando cómo reaccionar en cada momento.

 

Volviendo al caso de una alarma de fallo de aislamiento, un posible protocolo podría ser: – Al sonar una alarma, identificar el tipo de alarma, pulsar el apagado de la señal sonora y avisar al servicio de mantenimiento. – Determinar que equipamiento electromédico es fundamental en el procedimiento médico en curso y planificar una alternativa, en caso de disparo de una parte de las tomas de enchufes, como: tener alguna toma libre en otras bases de enchufes y cuales son los equipos prioritarios a conectar primero.

Para leer el artículo completo y conocer un caso de estudio, haga click aquí

 

 




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