Clínicas, hospitales, centros especializados, médicos de renombre, la Agència Catalana de Turisme, el Departament de Salut y el Ayuntamiento se asocian para promover Barcelona como destino médico y crearán –están en ello– una empresa que gestione todos los servicios que se requieran, desde un traductor, a la cita con el médico pasando por el apartamento o el hotel y una posible estancia turística en la ciudad. El acuerdo entre todas las piezas tiene una idea clave: ofrecer Barcelona como marca médica y no tal clínica o tal especialista de prestigio, aunque lógicamente sumarán valor.

El proyecto suena a algo que ya existía desde hace años. De hecho, la entidad Barcelona Centro Médico, que agrupa a varias de las principales clínicas privadas de Barcelona y algún gran hospital, empezó su andadura veinte años atrás. Pero ahora el momento es otro.

El turismo médico se disparó hace cinco o seis años cuando las aseguradoras estadounidenses empezaron a ofrecer la posibilidad de hacerse tal o cual operación en un buen centro, acreditado por una agencia de evaluación reconocida, en un lugar interesante que visitar y a mitad de precio, contando los gastos del viaje.

Singapur, India, Malasia y algunos países de América central son ahora destinos habituales para pacientes estadounidenses que habitualmente tienen algún vínculo cultural con esas zonas del mundo. En Europa y cercanías manda Alemania, que se lleva a sus hospitales, dentro de un plan de iniciativa gubernamental, a los pacientes viajeros de Francia, Países Bajos, Polonia, Rusia, Gran Bretaña, países árabes que antes del 11-S iban a Estados Unidos… Le sigue en peso Bélgica. Y sube con mucho empuje Turquía, que ha organizado el turismo médico como industria nacional, con una fuerte inversión en centros sanitarios de peso y la colaboración de las propias aerolíneas.

“El espacio que queda es pequeño, pero podemos situarnos”, afirma el director de Barcelona Centro Médico, núcleo duro del proyecto, el doctor Enric Mayolas. “Nosotros ya hemos operado tres trasplantes de riñón de donante vivo a pacientes –y donantes– de Dubái Qatar y un hígado de Venezuela”, explica la directora de la faceta privada del Clínic, la doctora Catiana Cabré. “Pero ese flujo, en nuestro caso, de medicina de alta complejidad, es aún diminuto. Barcelona tiene aún que emerger”, afirma la doctora Cabré.
Generalitat, Ayuntamiento y hospitales públicos y privados crean una empresa para potenciar el turismo sanitario
En estos momentos se está fraguando la empresa que debe lanzar el proyecto, ya maduro, al mercado. En marzo debería estar ya todo preparado para empezar, “aunque estamos aún definiendo la aportación que podría mantener –eso es importante– cada entidad participante”, explica el subdirector de la Agència Catalana de Turisme (ACT), Patrick Torrent. El siguiente paso será concretar objetivos, solucionar barreras, “como personal que hable idiomas en cada centro. Tenemos ahora varios pacientes de Túnez que han pedido servicios sanitarios de alta complejidad en Barcelona y en esta ciudad parece que ya nadie hable francés”, lamenta Mayolas. También establecer precios, “aún muy altos, en ocasiones estamos por encima de Alemania y tendríamos que situarnos justo por debajo”, apunta Mayolas, y con escasa transparencia, cuando en todos los países que compiten la tabla está clarísima.

Y a partir del segundo trimestre, “activarnos y estar en pleno rodaje en el 2013”, indica Torrent. En plena crisis. “sí, sabemos que es difícil mantener la inversión, y deberá ser mantenida, porque esto es un proyecto a largo plazo, pero los mercados a los que nos dirigimos van muy bien”.

El embrión de este plan para dar un gran salto para la internacionalización médica de Barcelona fue la actuación de la ACT para captar turismo ruso y que colaboró con Barcelona Centro Médico. “El paraguas público-privado fue básico para poder hablar con el parlamento y el gobierno rusos sobre la posibilidad de establecer acuerdos de servicios médicos”, explica Torrent.

Para las clínicas lo principal es hacer una oferta amplia y diversa bajo el nombre de la ciudad, lo único realmente conocido en la mayoría de mercados de turismo médico. “La responsable en Qatar de enviar sus pacientes fuera nos planteó claramente: `a Londres tengo 14 vuelos diarios. A Barcelona ninguno ( desde julio hay uno). En otros muchos países hay calidad profesional y tecnología, así que eso no es lo que me interesa ¿usted puede ofrecer el médico que cuida las rodillas de Messi?`”, cuenta Enric Mayolas. “La competencia es muy dura y hay que ponerse las pilas. Tenemos destino, tenemos excelencia, pero los conocen otros médicos que no son los que envían los pacientes. Necesitamos complicidad en la administración e implicar a las compañías aéreas, a los hoteleros. Y lo primero que necesitamos es acreditar internacionalmente nuestros centros, si no ¿cómo pueden saber si somos buenos?”.

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