Gestores y altos cargos directivos del País Vasco, Cataluña y Andalucía han coincidido en constatar el predominio, en la sanidad pública, de nuevos modelos organizativos, como las unidades integrales de gestión clínica, dotados de un considerable poder decisorio pero exentos de una evaluación pormenorizada que optimice su rendimiento y contribuya a hacer permeables los niveles asistenciales: “Se precisa de un cambio objetivo que supere las fronteras entre niveles, cambie la organización y redefina el papel de cada profesional”, reflexionó el gerente del Consorcio Hospitalario de Terrasa, Pere Vallribera, en la jornada de clausura del Primer Encuentro sobre la Innovación en Gestión Clínica organizado por la Fundación Ad Qualitatem en Toledo, y que dispuesto de la colaboración de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa), IBA Molecular y Elekta.

En la misma línea argumental, José Expósito, jefe del Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Virgen de las Nieves de Granada, aseguró que la eficiencia de la gestión clínica es “mejorable” y recetó para ello “la reestructuración del sistema con nuevos modelos de gestión que combinen las aspiraciones de los profesionales con las necesidades del ciudadano y el marco presupuestario”. Desde su punto de vista, en la sanidad pública “no ha habido una descentralización real y responsable, y tampoco un cambio cultural” en la manera de organizar los equipos de trabajo. El resultado –apostilló– es la coexistencia de muchas gestiones clínicas con distinto recorrido y que llegan a diferentes conclusiones.

Por su parte, el subdirector de Asistencia Sanitaria del Servicio Vasco de Salud (Osakidetza), Carlos Sola, fijó como retos de los directivos y de los sanitarios clínicos el fomento “de la gestión transversal, la capacidad de autogestión, y la mejora y documentación del trabajo”. “El modelo organizativo ha de revisarse de abajo arriba –ahondó– y deben potenciarse las unidades funcionales clínicas, las unidades transversales y la descentralización de la gestión”.

Otra de las claves en la dirección de la asistencia sanitaria reside en el diseño y cumplimiento de los contratos de gestión clínica entre la Administración y los responsables de los centros, y, en este sentido, Sola citó Osakidetza como ejemplo de servicio sanitario autonómico que ha retomado esta vía para implantar estrategias de clasificación de los pacientes como el buscador clínico Osakliniker, equivalente a los grupos relacionados con el diagnóstico o GRD. De hecho, esta autonomía destaca desde hace tiempo en diferenciar el perfil de los pacientes y preparar los servicios asistenciales para los más numerosos a medio y largo plazo: los crónicos con pluripatología y larga evolución.


Reclaman “un cambio objetivo” que supere las barreras entre niveles de asistencia

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