Diseño higiénico de Unidades de Tratamiento de Aire

DECACLIMA | ABRIL 2026
Instalaciones Climatización Calidad del aire Diseño higiénico de Unidades de Tratamiento de Aire

En el diseño de instalaciones de climatización, especialmente en entornos hospitalarios, farmacéuticos o alimentarios, la calidad del aire se convierte en un factor crítico, al estar directamente relacionada con la seguridad de los procesos y la salud de usuarios y trabajadores.

Las unidades de tratamiento de aire (UTA) son uno de los elementos principales de los sistemas de climatización, cumpliendo funciones de ventilación, filtración y adecuación de la temperatura y de la humedad. Un diseño de las UTA inadecuado, una incorrecta selección de componentes y materiales o un mantenimiento deficiente pueden comprometer de forma directa la calidad del aire interior.

Es por estos motivos por los que, cuando hablamos de diseño y cálculo de UTAs, es necesario incorporar ciertos criterios higiénicos, orientados a evitar la acumulación de suciedad, la proliferación microbiológica y la contaminación cruzada entre corrientes de aire.

 

Criterios constructivos

Desde el punto de vista constructivo, uno de los aspectos fundamentales es evitar las zonas susceptibles de acumulación de suciedad. Para ello, las superficies interiores de las unidades deben ser lisas y continuas, evitando aristas vivas, uniones complejas o zonas de difícil acceso. Esta geometría permite no solo reducir la acumulación de partículas, sino también facilitar las tareas de limpieza y desinfección.

Otro de los factores a evitar es la corrosión de los materiales interiores de la UTA. Para ello, se deben emplear soluciones resistentes y compatibles con agentes de limpieza, como el acero galvanizado con recubrimientos específicos anticorrosivos o el acero inoxidable.

Estos criterios constructivos y de selección de materiales no se limitan a mejorar el comportamiento inicial del equipo, sino que están orientados a garantizar su mantenibilidad y su capacidad de conservar las prestaciones a lo largo de su vida útil.

 

Estanqueidad y filtración

Uno de los aspectos críticos en las unidades de tratamiento de aire higiénicas es la estanqueidad y el control de fugas de aire. Evitar las fugas es fundamental tanto para impedir la entrada de aire no tratado o no filtrado al interior de la UTA y del local climatizado, como para evitar pérdidas de aire ya filtrado, lo que puede alterar las condiciones de presión del sistema y generar pérdidas energéticas.

La norma EN 1886 define las distintas clases de estanqueidad que permiten evaluar el comportamiento de la envolvente tanto en sobrepresión como en depresión. En aplicaciones hospitalarias o de alta exigencia, se deben emplear unidades que cumplan con las clasificaciones más restrictivas, L1 o L2.

En este mismo contexto, los sistemas de filtración integrados en las unidades tienen un papel fundamental, ya que la calidad del aire impulsado depende directamente de su eficacia y de su correcta instalación.

Para asegurar su eficacia, se instalan varias etapas de filtración, reteniendo partículas de diferente tamaño y optimizando el rendimiento y la vida útil de los filtros. Además, más allá de la eficiencia seleccionada, es esencial garantizar que la instalación de los elementos filtrantes evite el bypass de aire, asegurando que todo el aire que circula por el interior de la unidad sea filtrado y evitando fugas que comprometan el sistema en ambientes críticos.

 

Condensaciones y puente térmico

Otro de los principales factores de riesgo en unidades higiénicas es la aparición de condensación en su interior. La presencia de condensación favorece el desarrollo de microorganismos y la formación de biofilms en las superficies internas.

Esta aparición de condensados está estrechamente relacionada con el comportamiento térmico de la envolvente de la unidad. La existencia de puentes térmicos puede dar lugar a condensaciones en puntos no previstos, incluso cuando el sistema funciona dentro de sus condiciones normales de diseño. Por este motivo, en UTAs higiénicas se debe prestar especial atención a las características del aislamiento y asegurar la correcta rotura de puentes térmicos, seleccionando envolventes con altas prestaciones térmicas que minimicen este riesgo.

Además de las clases de estanqueidad, la norma EN 1886 también define los criterios para evaluar el comportamiento frente a puentes térmicos. Las unidades con clasificación TB1 presentan un nivel de aislamiento que minimiza la transferencia de calor entre el interior y el exterior, reduciendo significativamente el riesgo de condensación en puntos críticos.

Evitar la condensación también minimiza el riesgo de corrosión en la estructura de la unidad, lo que no solo tiene un impacto directo en la calidad del aire, sino también en la durabilidad del material y en la vida útil de la UTA.

 

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