Reforma del Servicio de UCI neonatal y pediatría del Hospital de Barcelona

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Proyectos Unidad de Cuidados Intensivos Pediátrico Reforma del Servicio de UCI neonatal y pediatría del Hospital de Barcelona

Diseñar un espacio para los primeros días de vida

Hay lugares en un hospital que concentran, de forma especialmente intensa, la tensión entre la alta tecnología médica y la vulnerabilidad humana. La Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales es uno de ellos. En estas salas conviven las incubadoras, los monitores y los respiradores con familias que esperan, que acompañan, que aprenden a reconocer el ritmo de vida de un bebé recién nacido que necesita ayuda para crecer.

Este artículo presenta la reforma parcial de la planta 8 del Hospital de Barcelona, un proyecto que ha transformado los servicios de Neonatología y Urgencias Pediátricas con el objetivo de mejorar la atención clínica y, al mismo tiempo, crear un entorno más humano para los pacientes más pequeños y para las familias que los acompañan.

 

«Diseñar para neonatos no es solo optimizar el circuito clínico. Es entender que cada incubadora tiene al lado una familia que vive allí, que duerme poco, que necesita espacio para estar y para confiar.»

 

El hospital y su contexto

El Hospital de Barcelona es un edificio de uso sanitario construido en 1987, reconocible por su volumetría en dos piezas: un zócalo horizontal de gran superficie donde se concentran los servicios de apoyo asistencial, diagnóstico y cirugía, y una torre vertical de 16 plantas que alberga principalmente las unidades de hospitalización.

La planta 8, objeto de la reforma, se ubica en la torre. Esta planta presenta una configuración mixta: combina una zona de hospitalización convencional con dos servicios de alta especialización: la UCI Neonatal y las Urgencias Pediátricas, lo que la convierte en un espacio de enorme diversidad funcional y de una notable complejidad operativa.

Con el paso de los años, la distribución original fue quedando desfasada respecto a los estándares actuales de atención pediátrica y neonatal. Las instalaciones necesitaban una actualización profunda y el programa de espacios ya no respondía adecuadamente a las necesidades de los pacientes, las familias ni los profesionales. Era el momento de intervenir.

 

Objetivos y programa de la reforma

La intervención no parte de una voluntad de renovación estética, sino de necesidades funcionales y asistenciales concretas. El diagnóstico previo identificó varios déficits que la reforma debía abordar: insuficiencia de habitaciones pediátricas individuales, falta de boxes de atención en urgencias, espacios de neonatología funcionalmente superados y una red de instalaciones que requería modernización urgente.

El programa resultante puede resumirse en cinco grandes objetivos:

  • Ampliar la capacidad pediátrica con cuatro nuevas habitaciones individuales de hospitalización.
  • Dotar a las Urgencias Pediátricas de cuatro nuevos boxes de atención (Box UCA Ped.), reconvirtiendo espacios de administración infrautilizados.
  • Adecuar la superficie de Neonatología, pero mejorar sustancialmente sus instalaciones y equipamiento.
  • Generar una zona central de control y apoyo compartida entre los diferentes servicios de la planta.
  • Actualizar todas las instalaciones de la zona de actuación, incluyendo la protección contra incendios y los sistemas de eficiencia energética.

 

Neonatología: un espacio que cuida a las familias

El entorno como parte del tratamiento

La medicina neonatal ha experimentado una transformación radical en las últimas décadas. Si en sus inicios la UCI Neonatal era concebida como un entorno exclusivamente clínico, donde la eficiencia técnica primaba sobre cualquier otra consideración, hoy el paradigma ha cambiado de forma irreversible.

La evidencia científica demuestra que el entorno físico en el que se desarrollan los primeros días y semanas de vida de un bebé prematuro o de riesgo tiene un impacto directo en su evolución clínica. El ruido excesivo, la luz intensa y constante, la falta de privacidad o la imposibilidad de mantener un contacto piel con piel continuado con los padres son factores que pueden comprometer el desarrollo neurológico del recién nacido.

 

«Los bebés prematuros no solo necesitan la mejor tecnología. Necesitan también silencio, luz tamizada, la voz y el calor de sus madres y padres. El espacio tiene que hacer posible todo eso a la vez.»

 

El diseño de la nueva UCI Neonatal incorpora estas premisas. La reforma ha adecuado la superficie total de la unidad, pero lo ha hecho de forma inteligente: eliminando espacios residuales e ineficientes para concentrar los recursos en zonas de mayor calidad ambiental y funcional, poniendo en valor la arquitectura del cuidado y los espacios sensibles.

 

El papel de la familia

Uno de los cambios más significativos en la concepción contemporánea de la UCI Neonatal es el lugar que ocupa la familia en el proceso asistencial. Los modelos de atención centrados en la familia (Family Integrated Care) reconocen a los padres no como visitantes del espacio clínico, sino como participantes activos en el cuidado del bebé.

Este enfoque tiene consecuencias directas sobre el diseño arquitectónico. La unidad reformada incorpora espacio para que los padres puedan estar presentes de forma prolongada junto a las incubadoras, con condiciones de confort que se han llevado al máximo con espacios funcionales, cómodos, amplios y con luz natural para las visitas. La disposición de los puestos de neonatología contempla la presencia de acompañantes sin comprometer los circuitos clínicos ni la privacidad entre familias.

La UCI dispone de dos espacios diferenciados: un espacio para 4 incubadoras y acompañantes, y una habitación “madre-bebé”, para ingresar a madres que también han pasado por una intervención. De esta manera pueden estar juntos los dos.

La mejora de las instalaciones ha sido uno de los ejes vertebradores del proyecto. La unidad de Neonatología contaba con sistemas que, a pesar de seguir en funcionamiento, habían quedado técnicamente superados. La reforma ha incluido la renovación completa de las instalaciones en el área de actuación: climatización con control individualizado de temperatura y humedad, sistemas de gases medicinales actualizados, iluminación adaptable con regulación de intensidad y temperatura de color, y una nueva red de datos e integración tecnológica.

La iluminación merece una mención especial. En neonatología, la luz no es solo un requisito funcional: es una herramienta terapéutica. Los sistemas instalados permiten replicar ciclos circadianos de luz-oscuridad, reducir la estimulación lumínica en momentos de descanso y adaptar la intensidad según las necesidades clínicas de cada momento. Un detalle técnico que, en la práctica, contribuye al neurodesarrollo del recién nacido.

Los nuevos boxes están dimensionados y equipados para la atención pediátrica, con cabeceras de instalaciones médicas, acceso fluido desde el área de espera y condiciones de privacidad adecuadas para la atención de pacientes y sus familias.

La incorporación de cuatro nuevas habitaciones individuales para hospitalización pediátrica responde a una tendencia consolidada en la arquitectura hospitalaria contemporánea: la habitación individual como estándar de calidad asistencial y no como un privilegio. Las habitaciones individuales reducen el riesgo de infecciones cruzadas, mejoran el descanso del paciente, permiten una mayor implicación de la familia en los cuidados y facilitan la comunicación del equipo clínico.

En pediatría, además, la presencia de los padres durante la hospitalización es un factor protector documentado: reduce el estrés del niño, mejora su colaboración con los tratamientos y acelera la recuperación. El diseño de las nuevas habitaciones ha contemplado espacio suficiente para un acompañante con posibilidad de descanso, luz natural, y la incorporación de elementos que humanicen el entorno clínico sin comprometer las condiciones de higiene y funcionalidad. En ese sentido, se ha tenido en cuenta la compañía de hermanos o familiares de poca edad, con una mesa fija dispuesta a dos alturas, con sus correspondientes sillas pequeñas para que hermanos o primos puedan dibujar o jugar en la misma habitación que el bebé ingresado.

 

El reto de reformar sin parar

Uno de los condicionantes más exigentes del proyecto ha sido la necesidad de ejecutar la obra con el hospital en pleno funcionamiento. La planta 8, con sus servicios de UCI Neonatal, Urgencias Pediátricas y hospitalización, no podía interrumpir su actividad asistencial durante las obras y tuvieron que trasladarse provisionalmente a otra planta, pero el resto de servicios de la planta 8 continuó funcionando sin incidencias durante la obra.

La estrategia adoptada se basó en tres principios: sectorización rigurosa de la zona de obras mediante cierres provisionales certificados; planificación por fases para minimizar la superficie afectada en cada momento; y coordinación estrecha con la dirección del hospital para garantizar que los flujos asistenciales (accesos, circulaciones de pacientes y materiales, evacuación de emergencia) no se vieran comprometidos en ningún momento.

 

«Construir en un hospital en activo es como operar con el paciente despierto. Cada decisión de obra tiene consecuencias directas sobre personas que en ese momento están siendo atendidas.»

 

La sustitución de los seis módulos de carpintería exterior en la fachada Oeste añadió otra capa de complejidad: intervenir en la envolvente del edificio sin afectar al funcionamiento interior requirió una planificación detallada de los trabajos en fachada y la coordinación con los turnos del servicio para minimizar las molestias.

El resultado ha sido una obra ejecutada sin incidencias asistenciales: un logro que, en el contexto de la construcción hospitalaria, merece ser reconocido como parte integrante del éxito del proyecto.

El proyecto incorpora también criterios de eficiencia energética en la actualización de instalaciones, aplicando tecnologías de bajo consumo y sistemas de control que permiten optimizar el gasto energético sin comprometer las exigentes condiciones ambientales que requieren los espacios clínicos de alta especialización.

 

Data del proyecto

Nombre proyecto: Reforma del Servicio de UCI neonatal y pediatría del Hospital de Barcelona

Localización: Planta 8 Hospital de Barcelona SCIAS, Diagonal 660 Barcelona

Tipología de usos: Sanitario – Hospital

Tipología de obra: reforma parcial en planta en funcionamiento

Superficie: 357 m2

Promotor: Hospital de Barcelona SCIAS

Año construcción: 2026

Equipo diseño y obra: PINEARQ (Albert de Pineda, Marc Gomà, Ariadna Pérez, Fernando Valle, Clàudia Insa)

Dirección de ejecución de la obra: ENNE Gestión Activa de proyectos (Pol Rigat, Dani Rivera)

Coordinación de Seguridad y Salud: ENNE Gestión Activa de proyectos (Eduardo Jarque)

Instalaciones: ATOMS (Xavier Ferré)

Imágenes: Sergio Pinto (@nucleostudio_)

 

Galería de imágenes

 

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