Dentro del quirófano integrado: una demostración en vivo con el Dr. Sanromán
La integración tecnológica del quirófano está transformando la forma en que los equipos quirúrgicos acceden y gestionan la información durante una intervención. En esta demostración realizada por el neurocirujano Dr. Sanromán, se muestran las posibilidades que ofrece un quirófano integrado para centralizar el control de los dispositivos, distribuir imágenes médicas en tiempo real y facilitar la colaboración entre los profesionales, todo ello sin interrumpir el flujo de trabajo.
Uno de los aspectos más destacados es la capacidad de enrutar cualquier fuente de imagen disponible (como estudios radiológicos, cámaras ambientales, endoscopios, microscopios o monitores de anestesia) hacia cualquiera de las pantallas instaladas en el quirófano, ya sean de techo, pared o de control gestual. Esta flexibilidad permite que cada miembro del equipo visualice la información que necesita desde la posición más adecuada, adaptando la configuración a las características de cada procedimiento.
Las pantallas de control gestual constituyen otro de los elementos clave del sistema. Gracias a ellas, el cirujano puede consultar estudios de tomografía computarizada (TAC), reconstrucciones tridimensionales o diferentes secuencias de imagen sin necesidad de tocar la pantalla, manteniendo la esterilidad del campo quirúrgico. Mediante gestos sencillos es posible desplazarse entre cortes axiales, coronales o sagitales, ampliar imágenes, modificar la visualización de tejidos o bloquear la pantalla para evitar movimientos accidentales.
Esta funcionalidad resulta especialmente útil en intervenciones complejas, como la cirugía endoscópica de base de cráneo, donde la consulta inmediata de referencias anatómicas permite verificar la localización de estructuras críticas antes de avanzar en la intervención. La posibilidad de revisar la relación entre vasos sanguíneos, nervios y lesiones aporta una capa adicional de seguridad durante la toma de decisiones intraoperatorias.
El sistema también facilita la integración de la imagen procedente del microscopio o del endoscopio quirúrgico, que puede distribuirse simultáneamente a varias pantallas. De este modo, tanto el cirujano principal como el ayudante pueden trabajar observando imágenes independientes, evitando posturas forzadas y mejorando la ergonomía durante procedimientos prolongados. Además, la posición de las pantallas puede modificarse fácilmente en función de la orientación del paciente o de la organización del equipamiento dentro del quirófano.
Más allá de su utilidad asistencial, un quirófano integrado ofrece importantes ventajas para la formación. La posibilidad de detener imágenes, señalar estructuras anatómicas directamente sobre las reconstrucciones o explicar una estrategia quirúrgica sin abandonar el campo estéril convierte estas herramientas en un valioso recurso docente para residentes y estudiantes. Asimismo, la cámara ambiental permite registrar determinadas maniobras, como procedimientos anestésicos o técnicas específicas, para su posterior utilización con fines educativos.
La interoperabilidad entre todos los dispositivos constituye uno de los pilares del quirófano integrado. Al centralizar el acceso a la información y eliminar la necesidad de desplazarse entre distintos equipos, se reducen tiempos de preparación y consultas, se agiliza la comunicación entre los profesionales y se optimiza la organización del entorno quirúrgico.
Este modelo de quirófano hiperconectado representa un paso adelante hacia entornos más eficientes, seguros y adaptables, donde la tecnología deja de ser un conjunto de dispositivos independientes para convertirse en una plataforma integrada al servicio de la actividad clínica, la docencia y la mejora continua de los procesos quirúrgicos.
Puedes revisar esta demostración en vivo con el Dr. Sanromán en la knowledgebox de Baxter.
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