Fecha: 27/08/2015
Idioma: Castellano
Procedencia: Ambisalud
Ubicación: España

Como una máquina bien aceitada, el protocolo de sala de operaciones de un hospital siempre necesita una puesta a punto que asegure las condiciones adecuadas en el entorno quirúrgico, un momento en el que el paciente es especialmente vulnerable a cualquier tipo de infección.

La validación de quirófanos, así como otras áreas críticas de entornos hospitalarios, está regulada por la norma UNE 171340 e incluye la desinfección de aire UVGI, el mantenimiento de los conductos de climatización y las unidades de tratamiento de aire, con especial atención al nivel de sobrepresión, el estado de los filtros, la concentración de partículas y microorganismos o el confort térmico.

Pero más allá de estas medidas de seguridad, otros actores intervienen para lograr el objetivo de llevar a cabo cirugías con seguridad y eficacia, desde tecnológicos hasta humanos. Repasamos las siete mejores prácticas sobre cómo mantener la sala de operaciones funcionando eficientemente antes y después de una intervención.

1. Exactitud en la programación. La precisión de la programación es imprescindible para que los responsables controlen la adecuada preparación del proceso quirúrgico, del espacio y del paciente.

2. Adecuada preparación del paciente. El personal debe asegurarse que el paciente haya sido evaluado antes de la operación. Esto incluye el trabajo de laboratorio adecuado, electrocardiogramas, exámenes radiológicos y antecedentes familiares entre otros aspectos. También se debe tener el consentimiento por escrito del paciente, que debe estar informado de qué cirugía se le va a realizar y de cuáles son sus posibles riesgos.

3. Instrumental quirúrgico. El equipo médico y asistencial se debe asegurar antes de comenzar la intervención de que los suministros e instrumentos sean los adecuados, estén esterilizados y disponibles y coincidan con los elementos del protocolo Surgical Care Improvement Project. El protocolo SCIP incorpora elementos básicos de seguridad para el paciente, tales como marcas de los sitios correctos, identificación del paciente y otros descriptores para evitar cirugías erróneas.


4. Comunicación clara. La eficacia de un equipo requiere un ambiente de calma y que en el que los miembros pueden plantear dudas y comunicarse con los demás. Si existe una mala comunicación entre el personal de quirófano se hace mucho más difícil que el procedimiento en la sala de operaciones funcione sin problemas.

5. Tiempos de espera. Este periodo es una oportunidad única para hacer una pausa y asegurarse de que el equipo esté correctamente informado de lo que se está haciendo. Se debe realizar una doble e incluso triple comprobación de la información quirúrgica que se ha dado sobre el paciente para evitar accidentes que deriven en negligencias médicas.

6. Gestión de la tecnología. Si bien la tecnología ha mejorado los procedimientos en los quirófanos, tanto los sistemas de documentación del paciente computarizados como los procedimientos laparoscópicos y robóticos guiados por imagen, también ha creado una sobrecarga de información que llega a los miembros del equipo del quirófano. Hay que asegurarse de que la gestión de los datos y la tecnología se manejen de manera efectiva para evitar sentimientos abrumadores.

7. Calidad de aire. Por la susceptibilidad de contraer infecciones, los quirófanos se consideran áreas de presión controlada. Es un punto fundamental el diseño y la instalación de los sistemas de ventilación, climatización y purificación del aire. Mantener, gestionar y monitorizar la presión y la calidad de aire es un factor crítico.

Fuente: Ambisalud


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