Evaluar, intervenir y monitorizar para mantener el rendimiento de las instalaciones
En instalaciones complejas, poner en marcha un sistema no significa necesariamente que esté funcionando como fue diseñado. Una bomba puede arrancar, una válvula puede actuar correctamente y una red de agua caliente sanitaria alcanzar su temperatura de consigna y, aun así, el comportamiento global de la instalación puede estar lejos de las condiciones previstas en proyecto.
El commissioning nace precisamente para reducir esa distancia entre diseño, ejecución y funcionamiento real. Su objetivo no consiste únicamente en comprobar equipos individualmente, sino en verificar que los diferentes sistemas responden, de forma integrada, a los requisitos establecidos para el edificio.
Sin embargo, existe una cuestión todavía más importante: ¿qué ocurre después?
Las instalaciones envejecen, cambian las condiciones de operación, aparecen intervenciones de mantenimiento, se modifican consignas, se sustituyen equipos, se producen desequilibrios hidráulicos y evolucionan tanto los materiales como los fluidos que circulan por ellos.
Por eso, el verdadero potencial del commissioning aparece cuando sus principios se prolongan durante la explotación del edificio y se integran en el Facility Management.
Del commissioning inicial al conocimiento continuo de la instalación
El comportamiento del edificio depende de múltiples variables relacionadas entre sí: caudal, temperatura, presión, pérdidas de carga, características del fluido, estado de los materiales, regulación, carga térmica, mantenimiento o condiciones ambientales.
Una red puede perder progresivamente rendimiento debido a incrustaciones. Un circuito cerrado puede desarrollar procesos corrosivos internos durante meses antes de presentar una fuga. Una instalación de ACS puede tener retornos aparentemente correctos durante una inspección y experimentar inestabilidades térmicas en determinadas franjas horarias.
El fallo visible suele ser únicamente la etapa final de un proceso de degradación mucho más largo.
Mientras el commissioning establece las condiciones esperadas de funcionamiento, el Facility Management debe disponer de herramientas para comprobar que estas condiciones se mantienen durante el ciclo de vida del activo.
Esto requiere superar el mantenimiento puramente reactivo y avanzar hacia una metodología basada en evaluación, instrumentación, diagnóstico y seguimiento.
Evaluar antes de intervenir
La primera fase de cualquier actuación debería ser conocer el estado real de la instalación. Una evaluación técnica rigurosa comienza por recopilar información: esquemas hidráulicos, memorias de proyecto, materiales instalados, características de equipos, condiciones de presión y temperatura, históricos de mantenimiento, modificaciones realizadas y patologías conocidas.
Después llega la inspección de campo. En la metodología utilizada por TTR Mechanical, la evaluación de instalaciones mecánicas combina inspección visual con recopilación de información mediante instrumentación.
Entre las herramientas utilizadas se encuentran termografía, ensayos por ultrasonidos, análisis del agua y posterior elaboración de un informe técnico que permite clasificar necesidades y posibles actuaciones. La importancia de esta metodología reside en que las mediciones no deberían interpretarse de manera independiente.
Una pérdida de espesor detectada mediante ultrasonidos puede ser consecuencia de un proceso corrosivo, la corrosión puede estar relacionada con determinadas condiciones del agua, estas condiciones pueden haber generado depósitos, los depósitos pueden alterar la sección hidráulica y esa modificación puede terminar aumentando pérdidas de carga y consumo energético.
Por tanto, el objetivo de una evaluación no es generar una colección de datos, sino establecer relaciones entre ellos e identificar mecanismos de degradación.
Hospital Ribera Povisa: del diagnóstico a una estrategia de ciclo de vida
Un ejemplo de esta forma de abordar las instalaciones puede encontrarse en el Hospital Ribera Povisa, en Vigo, donde la actuación sobre la red hidráulica se ha planteado desde una secuencia que conecta evaluación, renovación y posterior monitorización.
El interés del caso no reside únicamente en la incorporación de nuevos sistemas sino que está precisamente en el orden seguido.
El punto de partida fue una evaluación del estado de la instalación. En edificios hospitalarios esta fase adquiere una relevancia especial. La continuidad de servicio condiciona cualquier intervención y obliga a conocer con suficiente precisión qué elementos requieren actuación, qué zonas pueden mantenerse y cuáles presentan condiciones incompatibles con el funcionamiento esperado.
Desde la perspectiva del Facility Management, esta evaluación permite transformar una percepción en un diagnóstico técnico sobre el que tomar decisiones.
La siguiente fase consiste en intervenir sobre aquello que realmente lo necesita, y solo después tiene sentido verificar el nuevo comportamiento e introducir herramientas que permitan conocer cómo evoluciona la instalación.
Esta secuencia puede resumirse así:
Evaluación → diagnóstico → rehabilitación → verificación → monitorización
Es, en esencia, una aplicación práctica de los principios de commissioning a una instalación existente.
Cuando el diagnóstico conduce a actuar sobre la red
Una evaluación puede concluir que determinados equipos necesitan reajuste, que existe un problema de equilibrado o que simplemente deben modificarse determinadas condiciones de operación.
Pero en otros casos es necesario intervenir sobre la propia infraestructura hidráulica. Aquí la selección del material no debería realizarse de forma independiente al diagnóstico previo.
Si se han identificado fenómenos de corrosión, debe analizarse la resistencia del nuevo material frente a ese mecanismo. Si existen problemas asociados a incrustaciones o pérdida de sección, la rugosidad de la superficie interior adquiere relevancia. Si la instalación trabaja con temperatura elevada y tratamientos químicos, debe estudiarse la compatibilidad entre material, temperatura, presión y concentración de desinfectante.
En el caso de Ribera Povisa, la renovación de la instalación se ha realizado mediante NIRON PREMIUM, sistema de tuberías y accesorios en PP-RCT utilizado especialmente en zonas de acumulación y recirculación de ACS.
Desde un punto de vista técnico, una de sus características más relevantes en este contexto es la resistencia frente a condiciones termo-oxidativas asociadas al uso de hipoclorito de sodio.
El commissioning no debería terminar con la rehabilitación
Una vez realizada una intervención aparece una fase que en muchas ocasiones se infravalora: comprobar que realmente ha solucionado el problema.
Si se modifica una red hidráulica, debería verificarse nuevamente su comportamiento.
- Temperaturas.
- Presiones.
- Caudales.
- Equilibrado.
- Calidad del agua.
- Condiciones de operación.
El commissioning de una rehabilitación debería comparar la situación posterior con la línea base obtenida durante el diagnóstico, solo así puede comprobarse objetivamente si la actuación ha producido la mejora esperada.
Pero incluso esta verificación proporciona únicamente una fotografía. La verdadera transición hacia el Facility Management ocurre cuando parte de esas variables continúa observándose durante la explotación.
Monitorización continua: convertir el commissioning en un proceso vivo
La evaluación instrumental proporciona información muy detallada sobre un momento concreto, mientras que la monitorización permite estudiar la evolución temporal.
Supongamos que durante una visita técnica se mide una temperatura de retorno de ACS dentro del rango esperado. Desde el punto de vista de una inspección puntual, el comportamiento podría considerarse correcto.
Sin embargo, una serie temporal puede mostrar que cada noche esa temperatura desciende durante varias horas. Las dos mediciones son técnicamente correctas, pero únicamente la segunda describe el comportamiento real de la instalación.
En el Hospital Ribera Povisa, esta última capa se incorpora mediante ULBIOS Water, tecnología integrada en Italsantech orientada a biosensorización y monitorización continua de parámetros relacionados con la calidad y el comportamiento del agua.
El sistema permite digitalizar variables como temperatura, cloro libre, pH, potencial redox, turbidez y, dependiendo de la configuración instalada, presión, conductividad o biofilm. La plataforma actual permite registrar datos en continuo por parámetro y utilizar históricos, dashboards y alarmas para analizar su evolución.
Otros sistemas IoT de ULBIOS permiten además monitorizar específicamente temperatura, presión o nivel y centralizar la información en una plataforma con visualización y configuración de alertas.
La monitorización no sustituye a los análisis microbiológicos, a los ensayos de laboratorio ni a las evaluaciones periódicas. Su función es observar qué ocurre entre una evaluación y la siguiente.
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