La gestión de la limpieza y la desinfección es clave en la seguridad de los centros sanitarios

Gestión Higiene y desinfección hospitalaria La gestión de la limpieza y la desinfección es clave en la seguridad de los centros sanitarios

Los centros de salud constituyen espacios especialmente sensibles, en los que la seguridad de pacientes y profesionales no solo depende de la calidad de la atención sanitaria, sino también de las condiciones en las que esta se desarrolla. En este tipo de entornos, la prevención de riesgos y el control de las infecciones requieren una gestión integral de los espacios, las instalaciones y los procesos que intervienen en el funcionamiento diario de estas infraestructuras.

Dentro de esta gestión, la limpieza y la desinfección adquieren un papel esencial, ya que constituyen una de las principales medidas de prevención frente a los riesgos biológicos y la transmisión de microorganismos.

El primer paso, la base sobre la que se sustenta todo lo demás, es la limpieza, puesto que una superficie sucia impide que cualquier agente desinfectante actúe con eficacia. Este proceso elimina la suciedad visible, la materia orgánica y los residuos de las superficies a través del uso de agua, detergentes y la acción mecánica del frotado.

La desinfección, por su parte, permite ir un paso más allá y está orientada a la eliminación de los microorganismos patógenos que permanecen en las superficies tras la limpieza, empleando para ello productos químicos específicos o procedimientos físicos.

Ambos procesos están estrechamente relacionados y deben realizarse de forma complementaria, porque prescindir de uno de ellos significa debilitar toda la cadena de prevención.

La particularidad de las infraestructuras sanitarias reside en la diversidad de espacios que albergan, cada uno con unas características y unas exigencias higiénicas distintas. No requiere el mismo tratamiento una sala de espera que un quirófano, ni una consulta de atención primaria que una unidad de cuidados intensivos. Por ello, los protocolos de limpieza y desinfección se diseñan atendiendo a una clasificación por zonas de riesgo, que determina los procedimientos, los productos y las frecuencias más adecuados para cada área.

Más allá de ello, existe un elemento clave que determina el éxito o el fracaso de todo este sistema: las personas. Como indicamos en nuestro Decálogo de Bienestar Sanitario, en ISS creemos que todo el personal que trabaja tras la primera línea de atención, encargándose de la limpieza, el mantenimiento o la gestión de residuos, entre otros, participa, desde sus respectivas áreas de trabajo, en la creación de un entorno seguro, funcional y saludable.

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