Una técnica de imagen cara y con una larga curva de aprendizaje; a primera vista, decantarse por algo así en los tiempos que corren requiere, cuando menos, una profunda reflexión y, por supuesto, evidencias que avalen la eficiencia de la citada técnica. En éstas estaba en el Hospital Universitario Príncipe de Asturias, de Alcalá de Henares (Madrid), cuando decidió analizar el uso de la ultrasonografía endoscópica (USE) o ecoendoscopia en su centro, más pequeño que otros hospitales donde esta técnica es más común. Y resultó que “tiene una rentabilidad muy alta, merece la pena para hospitales donde se realicen al menos 200 exploraciones anuales”, según ha explicado a Diario Médico Elvira Poves, jefe del Servicio de Aparato Digestivo del centro madrileño.

Pueden parecer muchas pruebas, pero hay que tener en cuenta “la gran mejora que la USE aporta en numerosos tratamientos y el amplio abanico de aplicaciones que tiene”. Esta combinación en un mismo instrumento de un sistema de visión endoscópica junto con un transductor ecográfico situado en la parte distal permite, con la combinación de ambas técnicas, realizar estudios de la mucosa y la pared del tubo digestivo, así como de los órganos adyacentes.

Gracias a esta capacidad es posible en muchos casos “cambiar la actitud terapéutica frente a los tumores de estómago, replanteando el uso de quimioterapia antes de la cirugía. También mejora el estudio de la vía biliar, supone una opción superior a otras técnicas de imagen en la observación del páncreas y permite analizar adenopatías y afinar el estadiaje en cáncer de pulmón”, describe Poves.
El Hospital Universitario Príncipe de Asturias fue contracorriente y empezó a utilizar la ecoendoscopia incluso antes que otros centros de mayor tamaño. Ahora demuestra gracias a un estudio que la inversión y la formación merecieron la pena
A pesar de que hay bastante literatura sobre la utilidad de esta técnica, “existen pocas publicaciones en que se analice la necesidad de este procedimiento por habitantes, así como el impacto clínico que ha tenido su introducción en un centro hospitalario”. Por eso, Poves y su equipo se planteó la necesidad de elaborar un estudio al respecto, trabajo que se ha publicado en la Revista Española de Enfermedades Digestivas.

La principal conclusión extraída del estudio es que “la ecoendoscopia es una técnica con una demanda creciente, presenta escasos riesgos y mejora la toma de decisiones en un importante número de pacientes con enfermedades diversas. Por lo tanto, su inclusión en la práctica clínica rutinaria ha de ser considerado”.

En la investigación se incluyeron 277 exploraciones en las que sólo se registraron 2 complicaciones, en ambos casos relacionadas con la sedación. La demanda fue en aumento, pasando en un año de 39 a 70 exploraciones por 100.000 habitantes. El siguiente paso debería ser evaluar el coste-efectividad de la técnica, pero “es difícil porque tratamos de compararla con otras técnicas radiológicas y tenemos que extrapolar el coste total de esta prueba”.
Indicaciones

Las indicaciones principales de la USE fueron procesos biliares (34,3 por ciento) y pancreáticos. 29 presentaban coledocolitiasis (93 por ciento confirmadas y tratadas endoscópicamente). Se diagnosticaron 19 pancreatitis crónicas (sólo el 15,78 por ciento fueron diagnosticadas por tomografía computarizada). Se evaluaron 32 pacientes con pancreatitis aguda idiopática: en 20 de ellos se visualizó microlitiasis (80% fueron colecistectomizados y permanecen asintomáticos tras una media de seguimiento de 21,5 meses), 2 casos de coledocolitiasis, 1 con pancreatitis crónica y 9 sin filiar la etiología. Además, se han realizado 56 punciones: 39 de páncreas, 13 adenopatías y 4 masas abdominales.

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