Gas radón en edificios hospitalarios

Sodeca | ABRIL 2024
Instalaciones Climatización Gas radón en edificios hospitalarios

En los hospitales, los ambulatorios, los Centros de Atención Primaria y otros edificios destinados a actividades relacionadas con la salud, habitualmente se pone el foco en los pacientes y sus necesidades.

Pero no debemos olvidar que un gran número de personas tienen en estos edificios su lugar de trabajo. Es decir, para muchas personas, los edificios hospitalarios son los lugares donde pasan el mayor número de horas al día, por detrás de sus viviendas.

Por este motivo, el diseño, construcción y mantenimiento de estas instalaciones debe asegurar una calidad del aire óptima no solo en las salas de ambiente controlado, sino en la totalidad de los espacios interiores.

En este sentido, uno de los contaminantes más atención esta atrayendo por su peligrosidad y abundancia es el gas radón.

El radón es un contaminante radiactivo de origen natural que surge de la desintegración del uranio. Esta desintegración tiene como consecuencia la emisión de partículas alfa de alta energía, capaces de dañar nuestro ADN y provocar mutaciones y tumores, en caso de que hayamos respirado el gas.

El radón tiende a concentrarse en espacios subterráneos y con baja altura y puede llegar hasta nosotros a través de infiltraciones desde suelos graníticos (generalmente) y, en menor medida, de su presencia en el agua y algunos materiales de construcción.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que hasta el 14% de los casos de cáncer de pulmón en el mundo son atribuibles a la exposición al gas radón, siendo la segunda causa raíz solo por detrás del tabaco. Además, este organismo estima que las probabilidades de una persona de padecer este tipo de cáncer se multiplican por 10 en el caso de que, además, sea fumadora.

En España, el Ministerio de Sanidad calcula que la exposición a gas radón es responsable del 4% de las muertes por cáncer de pulmón, llegando en algunos territorios como Galicia hasta el 25%.

A finales del año 2022 se publicó el Real Decreto 1029/2022, que establece el reglamento sobre protección de la salud contra los riesgos derivados de la exposición a las radiaciones ionizantes y resume los requisitos en los lugares de trabajo para la protección frente a la exposición al radón.

Este documento decreta la obligatoriedad de estimar el promedio anual de concentración de radón en aire en los lugares de trabajo subterráneos, en aquellos donde se procese, manipule o aproveche agua de origen subterráneo y en todos los lugares de trabajo situados en planta bajo rasante o planta baja de los términos municipales de actuación prioritaria.

Además, establece que, cuando en un lugar de trabajo haya zonas con concentraciones de radón en aire que superen el nivel de referencia de 300 Bq/m3, el titular de la actividad laboral deberá tomar las medidas oportunas para reducir las concentraciones y/o la exposición al radón.

Esta normativa estableció un plazo de 18 meses (un año y medio) para que los titulares de las actividades laborales descritas anteriormente realizaran las estimaciones requeridas. Así pues, el plazo termina en junio de este año (2024).

En la actualidad existen diferentes soluciones de protección frente al radón, en general enfocadas a aquel procedente del terreno. Tienen como objetivo principal disminuir la exposición al radón de las personas en el interior de los edificios. Así, estas soluciones se pueden agrupar, de manera general, en:

  • Soluciones de aislamiento:
    • Barreras de protección.

Se plantean para evitar la entrada de radón en el interior de los edificios mediante la mejora de la estanqueidad de la envolvente en contacto con el terreno:

Soluciones de ventilación:

  • Ventilación de un espacio de contención.
    El espacio de contención, cámara de aire o cámara sanitaria es un espacio situado entre el terreno y los locales a proteger. En este caso, es el lugar donde tiende a acumularse la mayor parte del radón proveniente del terreno.
    La ventilación de la cámara de aire empleada como espacio de contención tiene como finalidad reducir la concentración de radón a la que los cerramientos de los locales habitables se encuentran expuestos. Se basa en favorecer mediante ventilación la expulsión del aire con alta concentración de radón de la cámara y que no tienda a penetrar en los locales habitables.
  • Despresurización del terreno.
    La despresurización del terreno tiene como finalidad reducir la concentración de radón que puede penetrar a través de los cerramientos del edificio. Se basa en producir una depresión en el terreno subyacente o colindante al edificio mediante la utilización de un extractor mecánico, de forma que se favorezca que el radón sea expulsado al exterior y no tienda a penetrar al interior del edificio.
  • Creación de sobrepresión.
    La creación de un espacio sobrepresionado tiene como objetivo impedir el paso del radón a una estancia desde los espacios adyacentes. Se basa en aportar en el interior de un espacio una mayor cantidad de aire del que se evacua, generando así una diferencia de presión positiva con el exterior y asegurando la no entrada de aire desde el exterior.
  • Ventilación de los locales habitables.
    La ventilación de los locales habitables tiene como finalidad reducir la concentración de radón en su interior, mediante el aumento de la renovación del aire en espacios interiores. Se basa en la dilución de la concentración de compuestos gaseosos como el radón en presencia de una suficiente cantidad de aire limpio.

En las actuaciones en edificios existentes, las soluciones de aislamiento cuentan con las limitaciones que suele suponer la presencia de elementos constructivos preexistentes, el alcance de la actuación, los recursos económicos disponibles… Por lo que las soluciones de ventilación se presentan, en muchas ocasiones, como la única alternativa.

Las soluciones basadas en ventilación, en muchos casos, van a requerir de equipos que funcionen en continuo, lo que se debe tener en cuenta a la hora de seleccionar aquellos que ayuden a maximizar la eficiencia energética del sistema, sin comprometer la salud de los usuarios.

Así, las soluciones seleccionadas para aplicar en estrategias de ventilación de los espacios de contención o de despresurización del terreno deberían contar con motorización EC, con una regulación más precisa y un menor gasto energético.

 

Sodeca recuperador

 

Por otro lado, las soluciones de creación de sobrepresión y de ventilación de los locales habitables deberían plantearse siempre con equipos de recuperación de calor, capaces de filtrar y renovar el aire en espacios interiores y, a su vez, de recuperar parte de la energía invertida en las operaciones de calefacción y refrigeración.

 

Sodeca recuperador de calor

 

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CONCLUSIÓN

Los edificios hospitalarios representan el lugar de trabajo de un gran número de personas que pasan gran parte de su tiempo en ellos. Por otro lado, el radón es un contaminante radioactivo que puede acumularse en los espacios interiores y está fuertemente ligado al desarrollo de cánceres de pulmón. La normativa española obligar a realizar mediciones de este contaminante en determinados lugares de trabajo subterráneos o situados en plantas bajas. En caso de detectarse altas concentraciones de radón, que las soluciones de ventilación se presentan, en muchas ocasiones, como la única alternativa para su mitigación. Por este motivo, las soluciones seleccionadas deben maximizar la eficiencia energética del sistema, sin comprometer la salud de los usuarios. Los equipos de ventilación con motorización EC y los recuperadores de calor son las soluciones que mejor se adaptan a los requerimientos de eficiencia y calidad del aire interior.

 

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